Xianchen Liu, del Departamento de Psiquiatría de la Escuela de Medicina de la Universidad de Pittsburg, estudió con sus colegas a 335 niños y adolescentes, con edades de 7 a 17 años.

Durante tres noches consecutivas, los investigadores observaron el sueño de los participantes mediante la polismonografía, que permite evaluar las distintas fases del sueño.

Los investigadores comprobaron que una hora menos de sueño total está relacionada con una duplicación de las probabilidades de tener exceso de peso, y que una hora menos de sueño con movimientos rápidos de los ojos (Rapid Eye Movement), está vinculada con un aumento de tres veces de esas probabilidades.

 
Cuando se habla de cáncer hereditario debe aclararse que los especialistas se refieren a la predisposición a sufrir la enfermedad en el caso de que el padre o la madre padezcan un determinado tipo de tumor. Pero eso no significa que la persona esté condenada a tener la afección.Existen muchos tipos de cáncer, y en algunos de ellos hay una relación clara con factores ambientales, como el cáncer de pulmón y el hábito de fumar, o el cáncer de piel y la exposición excesiva al sol. Otros, en cambio, están vinculados a cuestiones hereditarias. En el caso del cáncer de mama, por ejemplo, las hijas de mujeres que lo han padecido tienen mayor predisposición a padecerlo.

Cabe señalar que el cáncer es un amplio grupo de enfermedades que se caracterizan por el crecimiento descontrolado de células anormales. Mientras que las células normales se reproducen de manera ordenada y crecen con un propósito –como, por ejemplo, cerrar heridas-, las células cancerosas crecen sin una razón especial. Se multiplican sin control destruyendo tejidos normales y pueden diseminarse a diversas partes del cuerpo.

En el hombre, los tumores más comunes son los de piel, próstata, pulmón y colon o recto. En las mujeres, los de piel, mama, colon, recto, pulmón y útero. Para ambos sexos combinados, los tipos más comunes son los de pulmón, colón, recto y piel.

ADOLESCENCIA Y SUEÑO.

Julio 3, 2008

 

Los niños y adolescentes que duermen menos horas de lo necesario, tienen más riesgo de padecer sobrepeso y obesidad.

En un artículo publicado en la revista “Archives of General Psychiatry” se demuestra que los niños y adolescentes que duermen menos horas de lo necesario, tienen más riesgo de padecer sobrepeso y obesidad. Este estudio nos recuerda que las cifras de obesidad en los niños se han triplicado en los últimos 30 años, y con todos los peligros que ello conlleva para la salud de nuestros hijos, tenemos que actuar. 
Para llegar a esta conclusión, el Departamento de Psiquiatría de la Escuela de Medicina de la Universidad de Pittsburg estudió a 335 niños de entre 7 y 17 años durante tres noches consecutivas.
Les sometieron a la polisomnografia, técnica que registra las ondas cerebrales, analizando las diferentes fases del sueño. Demostraron que los niños que dormían una hora menos que el resto duplicaban la probabilidad de padecer sobrepeso, y más si esa hora menos suponía eliminar una hora de la fase de sueño REM (fase de movimientos rápidos de los ojos) ya que en este caso las probabilidades de engordar se triplicaban.

La explicación se encuentra en las alteraciones hormonales que se producen por el cansancio. El cuerpo reacciona a estos cambios disminuyendo la actividad física para gastar menos y ahorrar calorías. Por eso aumenta el apetito y se come más, además de que al dormir menos se tiene más horas para comer.